Entre miles de abejas obreras, zumbidos, movimientos rápidos, uno que otro zángano que me hacía pensar "esta esta debe ser la reina"... poco a poco fuí afinando la observación paciente y contemplativa, de entre todo lo que pasa en la colmena, pude reconocer a la reina.
Se esconde, se escabulle ágilmente, las obreras la protegen, y cuando la descubro, "aquí estás, hola guapa" ella se deja ver con su abdomen cafe alargado desplazándose por el marco, dándome el tiempo pausado de contemplarla y a las obreras en interacción con ella.
Hace 9 años cuando empecé con mis colmenas veía a Armando, mi maestro quien me enseñó todo sobre abejas, y lo admiraba porque siempre veía a las reinas muy fácil, las cogía con precisión y con todo el cuidado, sin miedo a las obreras que se le pegaban a su mano para cuidar a la reina.. yo pensaba es un duro, quiero ser como él, algún día yo podré hacerlo!
Ahora cuando yo enseño, la mayoría de las personas tienen la misma curiosidad de conocer a la reina, también dicen "es esta? O está?, y no, generalmente es un zángano. Cuando la reina se deja ver... Ese momento es mágico, ver la reacción de alegría de las personas maravilladas con la reina y me dicen, lo que yo hace años pensaba al ver a Armando, eres una dura.. y textualmente etc.
Podría decir que así como admiré a Armando, hoy admino la relación y conexión que he creado con las abejas.